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Conociendo el cuerpito de tu bebé

Durante las primeras semanas de vida, más aún en los primeros días, el cuerpo del bebé recién nacido tiene características físicas diferentes a las de un niño mayorcito.
Incluiré a continuación algunas consideraciones importantes que le serán útiles para ayudarle en el hermoso aprendizaje de conocer a su bebé.

La cabeza del bebé recién nacido suele tener una forma irregular ya que al momento de nacer, los huesos del cráneo han modificado su posición al encajarse y pasar por el canal vaginal. Pocos días después estarán en su ubicación normal y la cabeza retomará a su aspecto normal.
En la parte superior donde los huesos se unen se toca una zona blanda, la “mollera” que los médicos llamamos “fontanela anterior”, cuando el bebé llora esta zona se pone algo tensa y abombada, a veces puede sentirse latir. Se irá cerrando paulatinamente, por lo general se completa su cierre alrededor del año y medio.

 

Los ojos: Los primeros días los párpados pueden estar algo hinchados y el bebé suele no abrir bien los ojos (especialmente el del lado donde esta acostado). Si los párpados se pegan por secreciones, lávelos con una gasita humedecida en agua previamente hervida, si esto persiste o si supuran consulte con su pediatra.

El bebé no ve con nitidez, pero responde con molestia frente a la luz cuando esta es intensa y sorpresiva. El movimiento de sus ojos e incordiando y por momentos se pone bizco. Luego de algunas semanas podrá mantener fija la mirada en el rostro de su madre.
En la esclerótica (parte blanca del ojo) presenta a veces pequeñas hemorragias que se han producido por el esfuerzo del nacimiento, desaparecen en poco tiempo.

La pigmentación del iris, (que da el color a los ojos) termina de completarse entre los seis meses y el año por lo que es difícil antes poder prever el color definitivo de sus ojos.

 

La nariz: A menos que este llorando, la respiración del recién nacido se realiza únicamente por la nariz, por este motivo cuando se obstruye con secreciones, se pone muy molesto. No debe aplicar en el bebé gotas nasales que contengan medicamentos descongestivos, ya que pueden intoxicarlo. Unas gotitas de solución fisiológica (agua destilada ligeramente salada) a veces complementada con la utilización de una pequeña perita de aspiración nasal, suele ser suficiente para resolver este inconveniente.
Durante los primeros días de vida casi todos los bebés estornudan con frecuencia. No se alarme por esto.
El recién nacido percibe y discrimina muy bien gustos y olores (en agradables y desagradables). El olfato es un sentido muy primitivo que ha servido en todas las especies animales para sobrevivir. Evite contaminar el mundo de su bebé con olores irritantes, perfumes o con humo de cigarrillos.

 

La piel cumple una doble función, da un limite entre nuestro cuerpo y el mundo exterior, nos protege y nos avisa de las agresiones que pueden dañarnos; pero al mismo tiempo nos ofrece una extensísima superficie para el contacto y el acercamiento con otros seres. Una infinita posibilidad de sensaciones.
El contacto físico a través de la piel constituye una hermosa manera para desarrollar esta capacidad sensorial y para conectarnos con nuestro bebé.
Existen algunas características que son normales y propias de la piel en los primeros días de vida y que a veces son causa de preocupación en los padres. Voy a mencionar a continuación las más frecuentes para que se familiarice con ellas.
Al nacer, el bebé se encuentra cubierto de una sustancia blancuzca, como una crema, llamada “unto sebáceo”. (más los prematuros, poco menos los bebés de término y casi nada los que nacieron pasada la fecha de parto). Este unto, de consistencia grasa, tiene mientras el bebé esta en el útero, la función de mantener cierta aislamiento entre su piel y el liquido en que se encontraba sumergido. Al nacer facilita el deslizamiento de su cuerpo por el canal vaginal. No es necesario (ni conveniente) tratar de sacárselo, el baño con agua inmediatamente después del parto es solo para quitar las manchas de sangre o de secreciones que pueden haberse producido durante el mismo. Pocas horas después de nacido el unto se irá reabsorbiendo.
En la espalda, hombro y mejillas suele haber gran cantidad de un bello muy fino es el “lanugo” (también más abundante en los prematuros). Pasado algunos días o semanas va desapareciendo.
El color de la piel del recién nacido en las primeras horas o días es rosado, lo que se acentúa más cuando llora. Frecuentemente las manos y los pies tienen un tono más azulado. Al desvestirlo especialmente si el ambiente esta algo frió es común ver que en su piel se dibuja una reticulado grisáceo (como una malla de red). Esto es transitorio y no debe alarmarla.
Un motivo de preocupación frecuente son unas manchitas parecidas a picaduras de mosquito que aparecen en algunos bebés el segundo día de vida ubicadas mayormente en la cara y en el tronco. Se debe a una reacción de la piel, no requiere ningún tratamiento y desaparecerán por si solas.
En la espalda casi llegando a la cola tal vez le encuentre una mancha de color oscuro o violáceo, se trata de una acumulación de pigmentos de melanina (los que dan el color a la piel), en el transcurso de unos meses progresivamente ira desapareciendo.
Tal vez en la nuca, o en los párpados note unas de color rosado, de forma y tamaño variable (popularmente se las conoce como “antojos”) son debidas a la presencia superficial de pequeñas arterias que se transparentan en la fina piel del bebé. Al igual que las anteriores de a poco irán borrándose.

 

Ver y tocar las manos pequeñitas de su bebé le producirá una sensación de ternura muy especial, observará en ellas detalles y características en miniatura.
El recién nacido permanece la mayor parte del tiempo con los puños cerrados, por momentos los abre. Si coloca un dedo en su palma, él se la apretará con gran fuerza.
Tal vez su bebito se gratifica chapándose los dedos de la mano, es un hábito que había comenzado mucho antes de nacer, desde que estaba flotando en su panza.
Las uñas a veces están largas y pese a que son blanditas suele rasguñarse la cara. Para cortárselas utilice una tijera curva, pequeña y bien afilada o bien un alicate. Aproveche preferentemente el momento en que esta durmiendo. ¡Entrénese porqué vuelven a crecer muy pronto!

 

Luego del parto, al cortar el cordón umbilical que unía al bebé con la placenta materna, quedará en el niño un resto de dos o tres centímetros de largo. En la punta le habrán colocado un gancho plástico parecido a un broche de ropa.
El primer día después del parto el cordón es de un color blanco nacarado y de consistencia blanda. Progresivamente se ira secando, oscureciendo y endureciendo hasta finalmente adoptar el aspecto de un palito seco.
Toda vez que cambie al recién nacido higienizará el ombligo utilizando una gasa embebida en alcohol para quitar las secreciones y coágulos que se acumulen entre el cordón y la piel. Lo envolverá luego con una gasa seca. No debe dejar la gasa embebida en alcohol, a que con el pañal, permitirá que el alcohol se vaya absorbiendo por la piel, pasara a la circulación del bebé y puede intoxicarlo.
Tal vez usted sienta temor a tocar o mover el cordón. Sepa que no hay riegos, no le duele, ni se saldrá antes de tiempo.
La preocupación debe estar en EVITAR QUE SE INFECTE, preste gran atención al estado del ombligo, si tiene supuración, mal olor, borde rojo o ampollitas en la piel que lo rodea deberá consultar a su pediatra porque pueden ser signos de infección y esto en el recién nacido requiere pronta solución.
La caída del cordón ocurre entre el 5 y 10 día, si presenta una pequeña manchita de sangre o coágulos en la gasa, no se alarme, esto no implica riesgo. Higienice la cicatriz durante uno o dos días más.
Luego de caído el cordón umbilical el ombligo en algunos bebés está como “salido hacia fuera”, se trata de una hernia umbilical esto es frecuente y lo habitual es que cierre sola sin ningún tratamiento.

 

Los genitales: Debido a que durante el embarazo hay hormonas que pasan de la placenta al bebé, puede ocurrir que por efecto de estas, durante los primeros días de vida los órganos genitales del recién nacido se presenten con cierto grado de desarrollo.
Los pechitos sea varón o nena, estarán algo hinchados y en algunas ocasiones puede salir unas gotitas de leche. No deben ser apretados.
En la niña la vulva está congestiva observándose en algunos casos una escasa secreción blanquecina y espesa en la vagina y luego de unos días puede presentarse una pequeña perdida de sangre (llamada pseudomestruación).
En el varón el pene y los testículos están más grandes y oscuros que los de un bebé algunos meses mayor.
Todas estas modificaciones son transitorias, es decir desaparecen en pocos días o semanas y a veces motivan preocupación y alarma en los padres cuando no están prevenidos.
El prepucio que rodea la cabecita del pene, normalmente estrecho. No debe ser forzado hacia atrás más allá de donde pueda correrse sin resistencia, de lo contrario se corre el riesgo de lesionar sus fibras elásticas. No se requiere a esta edad maniobra especiales de higiene, más que el simple lavado durante el baño diario.

 

Dr Alfredo Botbol
Médico
Ex Pediatra en Cepem

 

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