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Detección temprana de problemas auditivos en el bebé.

La audición normal en el niño, es fundamental para el desarrollo del habla y del lenguaje.

La falta de audición es un impedimento severo. Un niño sordo no aprende a hablar porque no escucha.

Cuanto más temprana es la detección de los problemas auditivos de los niños, mayores son las posibilidades de revertir sus consecuencias.

La hipoacusia es la perdida parcial de la audición, presentando diferentes grados que varia desde leve, moderado, severo a profundo. Se estima que de cada 1.000 recién nacidos 1 ó 2 son sordos profundos y 2 ó 3 más son sordos mo­derados. Si los niños tienen antecedentes de riesgo pueden llegar hasta 8 ó 9 % los que tienen algún tipo de sordera.

Durante los primeros meses de vida, las caricias y voces de los padres, lo relacionan con su ambiente: aprende, reconoce y se reconoce. Con el tiempo, el lenguaje se transforma en el nexo con lo más cercano, estimulando el desarrollo del pensamiento y el conocimiento.

Hay grados de hipoacusia que, los padres no detectan porque en la conversación unipersonal su mamá no tiene dificultades para entenderse, pero cuando el niño se integra a un grupo en el que hablan más personas, no comprende lo que se dice. Por ello la importancia de la detección temprana.

Cuanto más precoz es el examen y el diagnostico de una hipoacusia, mejores resultados terapéuticos se obtienen y hay mayores posibilidades de que el niño adquiera una forma de comunicación.

  • DETECCION TEMPRANA DE HIPOACUSIA

A partir de las 48 hs de vida y en lo posibles antes del 3° mes de vida, todo niño debe ser evaluado auditivamente (tenga o no antecedentes de riesgo auditivo).

El método de OTOEMISIONES ACUSTICAS es el más utilizado en bebés y niños pequeños, debido a la simplicidad y alto grado de confiabilidad.

La prueba se basa en que las células de la cóclea (el órgano de la audición que se encuentra en el oído interno) tienen la propiedad de emitir pequeños sonidos (OTOEMISIONES ACUSTICAS) al ser estimuladas con un ruido. La emisión de estos “ecos” nos dice que la cóclea está funcionando y que el bebé oye normalmente.

Las OTOEMISIONES ACUSTICAS emitidas por el oído pueden ser detectadas y evaluadas mediante una prueba sencilla: Consiste en la introducción en el conducto auditivo de un diminuto auricular con micrófono por donde se emite un sonido suave, la respuesta recibida es analizada por un pequeño equipo computarizado de alta tecnología, que la procesa y realiza el informe en el mismo momento.

Este estudio no produce molestias ni ningún daño al niño. No necesita de una preparación especial del bebé. Solo se requiere que esté durmiendo o bien que este despierto y tranquilo y relajado (como después de alimentarse).

No debe tener acumulación de cera, ni presencia de líquido o cuerpo extraño en el conducto, ni estar con otitis, porque estas condiciones alteran los resultados.

El procedimiento es muy rápido, suele ser alrededor de un minuto para cada oído, aunque con la preparación del niño y las interferencias, el conjunto de la prueba suele durar unos 10 minutos.

Preferentemente debe ser hecha antes de cumplido los tres meses desde el nacimiento aunque esta prueba puede realizarse en cualquier momento.

Como ventajas principales de la prueba de emisión de OTOEMISIONES ACUSTICAS tenemos:

1. Es un examen objetivo.

2. Es simple y atraumático.

3. Es confiable

4. Es reproductible

5. Es muy rápido

  • INTERPRETACION

Si registra respuestas positivas, hay funcionalidad coclear.

Si registra respuestas negativas, se le citará para una nueva prueba.

En principio, los padres no deben preocuparse ante una primera prueba negativa ya que se sabe que un alto porcentaje de estas repeticiones darán normales.

Si después de las dos pruebas persisten dudas sobre la audición del bebé, éste será derivado al especialista para que se le realice otros estudios que nos pueden decir con certeza cómo está la audición.

  • TRATAMIENTO

Para el caso de detectarse hipoacusia en el bebe, el abordaje de su tratamiento debe ser interdiscilplinario, (pediatra, otorrinolaringólogo, fonoaudiologa, estimuladora) cada profesional cumplirá su rol, en el momento adecuado.

Consiste en la rehabilitación auditiva y amplifica­ción (audífonos o implantes cocleares).

  • VIGILANCIA PERMANENTE

El método por OTOEMISIONES ACUSTICAS puede detectar el 98% de las hipoacusias en los bebés. Hay un 2 % que no es detectado. Por eso, aunque el estudio haya “dado bien”, pero por algún motivo se sospeche un problema en la audición, debe consultar con su pediatra para que éste oriente la derivación al especialista otorrinolaringólogo.

Los padres deben mantener una vigilancia permanente para detectar posibles deficiencias o pérdidas auditivas en los primeros meses de vida.

Hay actitudes de los bebés que los padres deben prestar atención; por ejemplo cuando:

De 0 a 3 meses
No se despierta con ruidos intensos.
No reacciona (con llanto o estremecimiento) ante ruidos sorpresivos y fuertes.

De 3 a 6 meses
No busca con la mirada la voz de su madre.
No emite gritos o sonidos para llamar la atención.

De 6 a 9 meses
No responde cuando lo llaman por su nombre.
No gira ante los ruidos.

De 9 a 12 meses
No aprende a ejecutar órdenes sencillas (“chau”, “beso”, “upa”).
No emite sonidos que se le enseñan reiteradamente.
No manifiesta reconocer palabras familiares y sencillas.

De 12 a 18 meses
Se muestra interesado sólo por lo que ve.
No ejecuta órdenes sencillas.
No dice ninguna palabra.

De 18 a 24 meses.
No adquiere lenguaje.
Grita y/o señala cuando quiere algo.
No responde cuando lo llaman, aún gritándole

A los 3 años :
No se le entienden las palabras que dice.
No repite frases.
No contesta a preguntas sencillas.

A los 4 años :
No sabe contar lo que pasa.
No es capaz de mantener una conversación sencilla.
Es un niño distraído que se retrasa en sus aprendizajes.

La observación del niño debe continuar al menos durante el periodo escolar pues un 30% de las sorderas aparecen tardíamente.